Alcanzar los ambiciosos objetivos planteados por la Unión Europea en materia energética no sólo supone incrementar el uso de energías renovables en la edificación, sino que también implica reducir el consumo e incrementar la eficiencia energética de los edificios. El incremento constante del precio de la energía obliga a plantear que cualquier edificio de nueva construcción o que sufra una remodelación contemple facilidades de ahorro energético para reducir los costes de explotación de la instalación. El 39% de la energía generada en Europa se consume en viviendas y edificios. El principal consumo es el clima en ambos casos, concepto que supone hasta un 45% de viviendas y un 50% del consumo energético del edificio. Por lo tanto, su control resulta fundamental para lograr la eficiencia energética en estas instalaciones.

Fuente: Toni Tiers y Luis Catalán. En la revista El instalador.
 
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